Posteado por: quilapayun | 28/01/2010

Discurso de Eduardo Carrasco durante donación Fondo-Quilapayún al AMPUC

Queridos amigos

Este acto busca hacer pública la constitución de un fondo Quilapayún al interior del Archivo de Música Popular de la Pontificia Universidad Católica. Para nosotros es por lo tanto un acontecimiento de primera importancia en la historia de nuestro grupo. Primero, porque la institución que recibe estos materiales depende de una de las universidades más importantes y más prestigiosas del país, lo cual es una garantía de que estos materiales quedarán protegidos de los estragos del tiempo y podrán, además, ponerse a disposición de quienes se interesen en ellos. Segundo, porque nuestro aporte musical y cultural de este modo viene a ser reconocido en el ámbito académico como un tema de estudio y de interés para futuras investigaciones.

La verdad es que la Nueva Canción Chilena y en particular nuestro grupo, desde hace bastante tiempo viene mostrándose como un tema de estudio académico. Las primeras investigaciones serias sobre estos temas comenzaron a hacerse en Europa, principalmente en Francia, en Italia y en Inglaterra, y posteriormente, con la vuelta a la democracia, estos estudios comenzaron a hacerse también en nuestro país. Puedo decirles que a juzgar por la cantidad de jóvenes estudiantes que nos llaman para pedirnos entrevistas sobre el tema, la experiencia artística del Quilapayún parece haberse transformado en un foco de interés creciente, para quienes desean comprender el movimiento cultural y musical de los años sesenta y setenta. Y ello tiene lugar desde diferentes puntos de vista, histórico, periodístico, literario y, por supuesto, también musicológico.

Los materiales que estamos entregando tienen que ver con todos los tópicos que pueden ser de interés para los investigadores: muchos afiches, partituras, grabaciones, fotografías, cartas, en fin, todo lo que ha ido quedando en nuestros cajones como un testimonio de lo que ha sido nuestra historia.

¿Por qué donamos estas cosas? Porque de ese modo pensamos que quedan resguardadas las trazas de nuestra historia musical. Nosotros ya hemos vivido experiencias que nos han demostrado lo frágil que son los bienes del ser humano. Piensen ustedes que un día partimos de gira a Europa y finalmente resultó que tuvimos que quedarnos 15 años en Francia. Algunos de nosotros todavía siguen allí. Perdimos casi todo lo que teníamos en Chile y tal vez lo más doloroso fue que perdimos muchas cosas que con el tiempo han ido adquiriendo gran valor, como cartas de Víctor Jara y otros personajes que hoy tienen una importancia que nadie habría previsto en esos tiempos, discos producidos en diferentes países del mundo, canciones escritas, pero nunca interpretadas, recortes de prensa, críticas, fotografías, cintas con grabaciones de programas de televisión, etc. Eso nos ha enseñado que en ciertos casos es bueno tomar precauciones.

Por eso, hacemos esta donación, no porque nos creamos importantes, sino porque sabemos que no siempre somos nosotros mismos los que podemos aquilatar correctamente el valor de ciertas cosas. ¡Cuántas cosas que en un momento pueden parecernos anodinas, el tiempo las transforma el testimonios de época, en formas únicas de reconstituir un pasado que de otro modo se nos escapa. Así, una pequeña historia como la nuestra puede servir también como un eslabón en la cadena que en el futuro permitirá reconstruir la historia más grande, esa que compromete a todos nuestros músicos y a todas nuestras experiencias culturales de esta época.

Es verdad que nuestra historia está hilada con muchas otras que hacen de nuestro camino algo curioso e interesante: tuvimos la oportunidad de trabajar con grandes músicos nacionales, como Sergio Ortega, Luis Advis, Gustavo Becerra, Cirilo Vila, Juan Orrego Salas y con muchos músicos populares de primera importancia, como Víctor Jara, los Intis, Patricio Mans y muchos otros más. De todos ellos hay trazas en estos materiales que los especialistas podrán estudiar con interés. También hicimos un tránsito que nos llevó hacia la búsqueda de nuevos géneros de música dentro de la canción popular, experimentamos con nuevos ritmos, con nuevas armonías y siempre estuvimos tratando de encontrar el lazo entre nuestro arte y la vida social de nuestro país. Hicimos grandes espectáculos y trabajamos con poetas, hombres de teatro, periodistas, diseñadores, pintores, políticos, etc. Ha sido una larga trayectoria, llena de sorpresas para nosotros mismos, y muchas veces con resultados que nos dieron satisfacción y alegría.

¿Por qué entregamos esto a la Universidad Católica? Porque aquí encontramos las mayores garantías para que estos materiales queden en buenas manos y sean preservados como corresponde. Estamos seguros de que estos materiales recibirán la atención adecuada y esperamos que no solo sirvan para ahondar los estudios musicológicos, sino también para difundir lo que ha sido nuestra historia. No podemos tampoco esconder que hay muchos lazos de amistad en este cuento. La idea surgió durante unas conversaciones con Juan Pablo González mientras nos paseábamos en la playa de CauCau. Poco a poco,esto empezó a tomar cuerpo hasta que un día Juan Pablo llegó a mi casa acompañado de Rodrigo Sandoval, y se llevó una camioneta llena con cajas de materiales. Fue el comienzo. Posteriormente, encontramos un excelente apoyo en Rodrigo, el Ché, que fue el encargado de empezar a hacerse cargo de los aspectos más concretos del trabajo de clasificación y ordenamiento y que se ha transformado en el destinatario de todas las peticiones de información que antes nos llegaban directamente a nosotros.Finalmente, el interés de Alejandro Guarello, Director del Instituto de Música y amigo y compañero de muchas batallas que hemos dado juntos,ha hecho posible que lleguemos a este acto de consolidación de esta relación. Él también ha sido un actor en el movimiento de la canción chilena con su Cantata de los derechos humanos. Como se ve, todo esto no es un asunto meramente protocolar, sino algo que se hace con verdadero interés y confianza por ambas partes.

Pero también debemos decir que la Universidad Católica también está vinculada a nuestra historia. A pocos pasos de aquí, en el gimnasio de la Universidad, se realizó en julio de 1969 el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena organizado por la Vicerectoría de Comunicaciones de esta Universidad. En ese momento, en que la Universidad estaba conmocionada con los cambios generados por el movimiento de reforma, los estudiantes que repletaron el Gimnasio ovacionaron nuestro triunfo artístico con la Plegaria a un Labrador que cantamos acompañando a Víctor Jara. Un momento inolvidable para nosotros. En esos años y hasta 1973, hicimos conciertos en diversos lugares de este mismo edificio y cantamos muchas veces en el Canal 13, que funcionaba aquí arriba. Una vez, en el año 1970, fuimos los invitados principales de un “A esta hora se improvisa” que era uno de los programas más escuchados del canal y más de alguna vez fuimos invitados por Don Francisco a participar en su programa. Por lo tanto, la Universidad Católica a través de diferentes instancias también está vinculada a nuestra historia. Hay que decir también que esta universidad se ha destacado en el último tiempo por estudios fundamentales sobre música popular que ya han dado lugar a dos verdaderas “Sumas teológicas” de la canción chilena como son las monumentales obras de Juan Pablo González, Oscar Ohlsen y Claudio Rolle sobre la Historia Social de la Música Popular en Chile.

De modo que así, todo queda explicado. Solo me resta darle las gracias a Alejandro que, como Director del  Instituto de Música, se ha interesado en esto y a todos los que han tenido que ver con la formación de este fondo. Quisiera además invitar a muchos otros artistas a repetir lo que nosotros estamos haciendo ahora. Ocuparnos de la memoria es fundamental si queremos dar luz a una verdadera tradición de música nacional. La música popular hasta ahora había sido menospreciada por los especialistas, pero como ven, las cosas están cambiando y la Universidad Católica se ha puesto hoy día a la vanguardia en estos temas. Espero que esto sea un impulso mas para reforzar aún más en el futuro este gran Archivo de la Música Popular Chilena que cada día tendrá que enriquecerse con los aportes de todos nosotros.

Muchas gracias

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Responses

  1. muy bien, contribuyendo en la riqueza musical local. saludos ibericos


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