Queridos amigos

Este acto busca hacer pública la constitución de un fondo Quilapayún al interior del Archivo de Música Popular de la Pontificia Universidad Católica. Para nosotros es por lo tanto un acontecimiento de primera importancia en la historia de nuestro grupo. Primero, porque la institución que recibe estos materiales depende de una de las universidades más importantes y más prestigiosas del país, lo cual es una garantía de que estos materiales quedarán protegidos de los estragos del tiempo y podrán, además, ponerse a disposición de quienes se interesen en ellos. Segundo, porque nuestro aporte musical y cultural de este modo viene a ser reconocido en el ámbito académico como un tema de estudio y de interés para futuras investigaciones.

La verdad es que la Nueva Canción Chilena y en particular nuestro grupo, desde hace bastante tiempo viene mostrándose como un tema de estudio académico. Las primeras investigaciones serias sobre estos temas comenzaron a hacerse en Europa, principalmente en Francia, en Italia y en Inglaterra, y posteriormente, con la vuelta a la democracia, estos estudios comenzaron a hacerse también en nuestro país. Puedo decirles que a juzgar por la cantidad de jóvenes estudiantes que nos llaman para pedirnos entrevistas sobre el tema, la experiencia artística del Quilapayún parece haberse transformado en un foco de interés creciente, para quienes desean comprender el movimiento cultural y musical de los años sesenta y setenta. Y ello tiene lugar desde diferentes puntos de vista, histórico, periodístico, literario y, por supuesto, también musicológico.

Los materiales que estamos entregando tienen que ver con todos los tópicos que pueden ser de interés para los investigadores: muchos afiches, partituras, grabaciones, fotografías, cartas, en fin, todo lo que ha ido quedando en nuestros cajones como un testimonio de lo que ha sido nuestra historia.

¿Por qué donamos estas cosas? Porque de ese modo pensamos que quedan resguardadas las trazas de nuestra historia musical. Nosotros ya hemos vivido experiencias que nos han demostrado lo frágil que son los bienes del ser humano. Piensen ustedes que un día partimos de gira a Europa y finalmente resultó que tuvimos que quedarnos 15 años en Francia. Algunos de nosotros todavía siguen allí. Perdimos casi todo lo que teníamos en Chile y tal vez lo más doloroso fue que perdimos muchas cosas que con el tiempo han ido adquiriendo gran valor, como cartas de Víctor Jara y otros personajes que hoy tienen una importancia que nadie habría previsto en esos tiempos, discos producidos en diferentes países del mundo, canciones escritas, pero nunca interpretadas, recortes de prensa, críticas, fotografías, cintas con grabaciones de programas de televisión, etc. Eso nos ha enseñado que en ciertos casos es bueno tomar precauciones.

Por eso, hacemos esta donación, no porque nos creamos importantes, sino porque sabemos que no siempre somos nosotros mismos los que podemos aquilatar correctamente el valor de ciertas cosas. ¡Cuántas cosas que en un momento pueden parecernos anodinas, el tiempo las transforma el testimonios de época, en formas únicas de reconstituir un pasado que de otro modo se nos escapa. Así, una pequeña historia como la nuestra puede servir también como un eslabón en la cadena que en el futuro permitirá reconstruir la historia más grande, esa que compromete a todos nuestros músicos y a todas nuestras experiencias culturales de esta época.

Es verdad que nuestra historia está hilada con muchas otras que hacen de nuestro camino algo curioso e interesante: tuvimos la oportunidad de trabajar con grandes músicos nacionales, como Sergio Ortega, Luis Advis, Gustavo Becerra, Cirilo Vila, Juan Orrego Salas y con muchos músicos populares de primera importancia, como Víctor Jara, los Intis, Patricio Mans y muchos otros más. De todos ellos hay trazas en estos materiales que los especialistas podrán estudiar con interés. También hicimos un tránsito que nos llevó hacia la búsqueda de nuevos géneros de música dentro de la canción popular, experimentamos con nuevos ritmos, con nuevas armonías y siempre estuvimos tratando de encontrar el lazo entre nuestro arte y la vida social de nuestro país. Hicimos grandes espectáculos y trabajamos con poetas, hombres de teatro, periodistas, diseñadores, pintores, políticos, etc. Ha sido una larga trayectoria, llena de sorpresas para nosotros mismos, y muchas veces con resultados que nos dieron satisfacción y alegría.

¿Por qué entregamos esto a la Universidad Católica? Porque aquí encontramos las mayores garantías para que estos materiales queden en buenas manos y sean preservados como corresponde. Estamos seguros de que estos materiales recibirán la atención adecuada y esperamos que no solo sirvan para ahondar los estudios musicológicos, sino también para difundir lo que ha sido nuestra historia. No podemos tampoco esconder que hay muchos lazos de amistad en este cuento. La idea surgió durante unas conversaciones con Juan Pablo González mientras nos paseábamos en la playa de CauCau. Poco a poco,esto empezó a tomar cuerpo hasta que un día Juan Pablo llegó a mi casa acompañado de Rodrigo Sandoval, y se llevó una camioneta llena con cajas de materiales. Fue el comienzo. Posteriormente, encontramos un excelente apoyo en Rodrigo, el Ché, que fue el encargado de empezar a hacerse cargo de los aspectos más concretos del trabajo de clasificación y ordenamiento y que se ha transformado en el destinatario de todas las peticiones de información que antes nos llegaban directamente a nosotros.Finalmente, el interés de Alejandro Guarello, Director del Instituto de Música y amigo y compañero de muchas batallas que hemos dado juntos,ha hecho posible que lleguemos a este acto de consolidación de esta relación. Él también ha sido un actor en el movimiento de la canción chilena con su Cantata de los derechos humanos. Como se ve, todo esto no es un asunto meramente protocolar, sino algo que se hace con verdadero interés y confianza por ambas partes.

Pero también debemos decir que la Universidad Católica también está vinculada a nuestra historia. A pocos pasos de aquí, en el gimnasio de la Universidad, se realizó en julio de 1969 el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena organizado por la Vicerectoría de Comunicaciones de esta Universidad. En ese momento, en que la Universidad estaba conmocionada con los cambios generados por el movimiento de reforma, los estudiantes que repletaron el Gimnasio ovacionaron nuestro triunfo artístico con la Plegaria a un Labrador que cantamos acompañando a Víctor Jara. Un momento inolvidable para nosotros. En esos años y hasta 1973, hicimos conciertos en diversos lugares de este mismo edificio y cantamos muchas veces en el Canal 13, que funcionaba aquí arriba. Una vez, en el año 1970, fuimos los invitados principales de un “A esta hora se improvisa” que era uno de los programas más escuchados del canal y más de alguna vez fuimos invitados por Don Francisco a participar en su programa. Por lo tanto, la Universidad Católica a través de diferentes instancias también está vinculada a nuestra historia. Hay que decir también que esta universidad se ha destacado en el último tiempo por estudios fundamentales sobre música popular que ya han dado lugar a dos verdaderas “Sumas teológicas” de la canción chilena como son las monumentales obras de Juan Pablo González, Oscar Ohlsen y Claudio Rolle sobre la Historia Social de la Música Popular en Chile.

De modo que así, todo queda explicado. Solo me resta darle las gracias a Alejandro que, como Director del  Instituto de Música, se ha interesado en esto y a todos los que han tenido que ver con la formación de este fondo. Quisiera además invitar a muchos otros artistas a repetir lo que nosotros estamos haciendo ahora. Ocuparnos de la memoria es fundamental si queremos dar luz a una verdadera tradición de música nacional. La música popular hasta ahora había sido menospreciada por los especialistas, pero como ven, las cosas están cambiando y la Universidad Católica se ha puesto hoy día a la vanguardia en estos temas. Espero que esto sea un impulso mas para reforzar aún más en el futuro este gran Archivo de la Música Popular Chilena que cada día tendrá que enriquecerse con los aportes de todos nosotros.

Muchas gracias

El día miércoles 27 de enero e 2010 el conjunto Quilapayún hará donación oficial de su archivo al Archivo de Música Popular Chilena del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile AMPUC.
Partituras, cartas, programas musicales, afiches, casetes, recortes de prensa, fotografías y audiovisuales serán organizados, descritos y conservados para permitir su uso por parte de investigadores y público general en el afán de contribuir a visitar la historia musical del conjunto como también de los procesos políticos y sociales vividos en nuestro pasado reciente.
Miércoles 27 de enero de 2009
Acto de entrega de donación del Fondo Quilapayún al Archivo de Música Popular Chilena UC. Sala Colorada Centro de Extensión UC, 12:00 horas.

1.-   Intervienen
Alejandro Guarello- Director del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Rodrigo Sandoval- Encargado del Archivo de Música Popular Chilena de la Pontificia Universidad Católica de Chile
Eduardo Carrasco- Quilapayún
2.-   Presentación del Conjunto Quilapayún
La Muralla
Memento (Becerra)
Plegaria a un Labrador
Canción Final Cantata Santa María de Iquique
3.-   Vino de Honor
4.-   Exposición de documentos relevantes del fondo: afiches, programas, recortes de prensa.
Posteado por: quilapayun | 5 Enero 2010

QUILAPAYUN RECUERDA A GUSTAVO BECERRA

GUSTAVO BECERRA

por Eduardo Carrasco

Conocí a Gustavo Becerra en el Conservatorio, cuando estudiaba composición. Yo había escuchado alguna de sus sinfonías, su concierto para violín y una obra orquestal, cuyo nombre no recuerdo, pero que a menudo programaba la Orquesta Sinfónica de Chile cuando se trataba de difundir música nacional. También conocía sus cuartetos de cuerda, que eran muy apreciados por los melómanos de esa época. Era un hombre de baja estatura, pero enérgico, que hacía sus clases moviéndose incesantemente de un lado para otro y que daba muestras de gran sabiduría. Sus condiciones musicales excepcionales eran reconocidas por todos y hasta alentaban una suerte de mito en turno suyo. Recuerdo que si de pronto, en medio de la clase, sonaba una cañería, o se escuchaba un ruido proveniente de la calle, o el sonido de unas llaves que caían al suelo, inmediatamente Gustavo decía: “do sostenido” o “re bemol” y se dirigía al piano para comprobarlo. Siempre acertaba. Como profesor tenía un maravilloso poder para convencernos de que todo era fácil, de que todo era accesible, de que todo era cuestión de ponerse a trabajar. Ninguna idea musical de las que le llevábamos para analizar, le parecía fuera de lugar; todo lo recibía con la mayor naturalidad, desde esbozos de sonatas híper-románticas, hasta vanguardistas construcciones en las que se suponía que terminaban haciendo pedazos un violín a martillazos o tocando la trompeta con un fuelle de fundición. Su ecumenismo musical era tan extremo que resultaba a veces irritante, pero ello era más que todo debido a nuestros propios prejuicios. Con cualquier cosa se podía hacer música y no iba a ser él quién nos detuviera en nuestros ímpetus primerizos. Así, creo que Gustavo nos abrió de par en par las puertas de la música, nos hizo más libres y menos dogmáticos y nos ayudó a creer en nosotros mismos.

Lamentablemente, sus clases no duraron mucho, porque pronto fue nombrado Agregado Cultural de nuestra Embajada en Alemania y partió a Europa. Fue allí donde volvimos a encontrarnos en alguna de nuestras giras con el Quilapayún durante la época de la Unidad Popular. Cuando, finalmente, en setiembre de 1973 vino el Golpe que nos sorprendió en Francia, una de las primeras personas a las que contactamos, fue a él. Con Gustavo, con los Intis que se encontraban en Italia y con algunos otros amigos esparcidos por el mundo, formamos durante algunas semanas una red de información, a través de la cual compartíamos las noticias que nos llegaban desde Chile. Gustavo fue el centro de las primeras actividades de solidaridad que se organizaron en Alemania y que posteriormente dieron lugar al gran movimiento de solidaridad con Chile que se desarrolló en ese país. Durante esos años visitamos Alemania muchas veces y cada vez que pasábamos cerca de Oldenburg, Gustavo venía a saludarnos. Más de una vez cantamos en la propia Universidad donde él hacía clases y en la que fue siempre reconocido como una verdadera eminencia.

En alguno de esos encuentros surgió la idea de hacer algo juntos. Gustavo tenía pensado pasar un verano en España y cuando pasó por Paris hizo un alto en nuestra Tour de Colombes, donde lo recibimos a él y a su señora, Flor Auth, con el mismo cariño que siempre les manifestábamos. Una noche, justo antes de que partiera, le conté que hace tiempo teníamos el deseo de cantar una fuga y que no habíamos logrado hacer una. “¿Tienes algún texto de García Lorca?” – me preguntó interesado. Y agregó: ”¡Tráemelo!”. Yo, felizmente, tenía en mi casa una pequeña recopilación de poemas del poeta andaluz y se la llevé. A la mañana siguiente, cuando nos estábamos despidiendo me pasó la partitura del “Memento”, obra que hemos cantado después en cientos de recitales. Algo parecido sucedió con la fuga “Revolución”, nacida de una conversación en su casa de Oldenburg, en la que comentábamos el tour de force que sería unir todas las canciones revolucionarias emblemáticas en una sola obra y utilizando una sola palabra. Al otro día, mientras tomábamos desayuno, me pasó la partitura de “Revolución”, fuga mucho más desarrollada, que felizmente grabamos rápidamente y que apareció muchos años después en Chile incluida en el disco “La vida contra la muerte”. Le encantaban estos desafíos, que para él eran fáciles de realizar y disimulaba su satisfacción cuando le expresábamos nuestra admiración.

Era un hombre metódico hasta el extremo, rasgo que probablemente le venía de sus orígenes alemanes. Recuerdo que un día se dio un golpe en la cabeza con una ventana. Un golpe que parecía uno de tantos, pero que trajo sus consecuencias. Un día Gustavo se dio cuenta de que le costaba hacer operaciones aritméticas con ciertos números y llegó hasta identificar exactamente cuáles: por ejemplo, desde el 547, hasta el 735. El médico insistía en que no se preocupara, pero finalmente accedió a hacerle exámenes más profundizados. Se descubrió que en su cerebro había un coágulo y que tenía que ser operado de urgencia. Así se hizo y felizmente el asunto no le trajo mayores consecuencias. Lo sorprendente fue su acuciosidad que lo llevó a determinar exactamente la gravedad de su mal.

 

Pero nuestros trabajos más ambiciosos fueron las Cantatas “América” y “Allende”. En ambos casos, tuve que ir a visitarlo en Oldenburg con el objeto de precisar algunas cuestiones relativas a las posibilidades instrumentales y vocales del conjunto. Se trataba de obras escritas a medida y era necesario decidir de manera muy precisa quién iba a hacer cada cosa escrita. Así, pude entrar un poco en su intimidad y conocer su curioso modo de trabajar. Tenía tal dominio de la escritura musical, que escribía su obra mientras comentábamos las noticias de la televisión e intercambiábamos impresiones con su mujer sobre la situación chilena. Recuerdo que en el caso de “Allende” le sugerí agregar un piano en la parte final y él, sin dejar de conversar, escribió la partitura de punta a cabo en no más de media hora. Era prodigioso.

Lo divertido es que él sabía trasmitir esta naturalidad de trato con la música escrita a todos los que nos acercábamos a su trabajo. Y eso fue exactamente lo que ocurrió cuando montamos “América”, en el invierno del año 1978, en que él nos llevó la partitura final a Colombes, y nosotros pudimos detener el ritmo desenfrenado de conciertos durante algunos días, para poder trabajar con él. El día del ensayo, nos sentamos en círculo en la escena del teatro de Colombes, que el administrador amablemente nos había prestado, y él nos distribuyó las partes. Hasta ese momento, no habíamos trabajado nunca con partituras, porque entre nosotros había quienes jamás habían hecho estudios de música. Yo iba a comenzar a explicarle esto para que Gustavo no se hiciera demasiadas ilusiones, pero él justo en ese momento dio la partida: “uno, dos, tres…”. Lo que ocurrió fue un verdadero milagro. La música sonó de inmediato y el ensayo tuvo lugar de principio a fin como si todos hubiéramos sido avezados lectores de partituras. Montamos la obra en algunos días y hasta tuvimos tiempo para realizar un seminario sobre música chilena, al que invitamos a Los Jaivas y a todos los músicos nacionales que en ese momento se encontraban en Paris. A partir de ese momento, todo lo que hicimos fue con partituras escritas, lo que aumentó nuestras posibilidades expresivas. Lo que vino después no sería explicable sin este aporte que nos vino de Becerra, quien nos enseñó música con el mismo método que utilizan ciertos profesores de natación, que sin mayores explicaciones empujan a sus desconcertados alumnos directamente a las aguas profundas. Es verdad que en el caso nuestro el pataleo duró bastante poco, porque en muy breve plazo nuestra modalidad de trabajo cambió del cielo a la tierra. Además, aprendimos nuevos recursos musicales, como la politonalidad y la poliritmia, que nunca antes habíamos usado y que son desconocidas en la música popular.

Después vino el “Allende”, con nuevas visitas nuestras a Oldenburg y nuevas venidas de Becerra a Paris. Lo montamos completo y hasta hicimos una grabación no profesional que por el momento se encuentra perdida. Es una obra bellísima, con un final impresionante. Nunca pudimos presentarla en público y se quedó sin grabar, porque en esa época no encontramos los medios para hacerlo. Golpeamos varias puertas, pero lamentablemente ninguna de ellas se abrió. He sabido que algunos jóvenes músicos se han estado interesando en ella y tal vez algún día se haga por fin una presentación de este trabajo. Sería un hermoso homenaje a dos hombres que desde sus vidas respectivas, uno desde la música y el otro desde la política, le entregaron un hermoso presente a Chile.

Una de las experiencias más cercanas la vivimos cuando ambos fuimos invitados al famoso Foro sobre la Cultura Chilena que tuvo lugar en Torum, Polonia, en mayo de 1979, el mismo donde conocí a Matta. Nos tocó compartir la habitación del Hotel y como en ese preciso momento estaba ocurriendo el encontronazo que varios artistas empezamos a tener con los dirigentes comunistas, esa fue la feliz ocasión de discutir en profundidad nuestras ideas al respecto. Ambos compartíamos la crítica al stalinismo y ambos estábamos molestos con la actitud bastante doble de Volodia Teitelboim al respecto, que por un lado aparecía como el gestor de estas acciones culturales de solidaridad con Chile, pero por otro alentaba una línea dura dentro del Partido. El término de ese Foro fue muy desagradable para nosotros, porque a pesar de que le habíamos advertido a los organizadores que teníamos compromisos que nos obligaban a partir en un determinado día, ellos se desentendieron de nuestro problema y no hicieron las reservas necesarias. Nos enfrentamos con la burocracia polaca y finalmente logramos pasajes en tren hasta Berlín y desde ahí en avión hacia nuestros destinos finales. Tuvimos que hacer el viaje en tren, parados, porque no había asientos, lo que nos permitió largas horas de conversación sobre los problemas del “socialismo real” que, tal como se estaba presentando, no nos gustaba nada. Gustavo fue tan crítico de las dirigencias comunistas como nosotros, aunque sus posicionamientos no fueron muy difundidos. Su sentido de la libertad y su feliz experiencia en la Universidad de Oldenburg, que fue la institución que con mayor justicia reconoció sus méritos como profesor y como compositor, lo apartaban de todas estas visiones dogmáticas que tanto daño hicieron al movimiento popular chileno.

Después de todo esto, vino el término del exilio y poco nos encontramos. Solo una vez, en la que él visitó Chile y en la que hablamos más de nuestras vidas que de nuestros proyectos musicales. En lo personal, fue un gran amigo, cercano, considerado, responsable y generoso. Como músico, creo que dejará una huella decisiva en la música chilena. Sus alumnos son todos grandes músicos de nuestra época, Sergio Ortega, Luis Advis, Cirilo Vila, Fernando García, Miguel Letelier, entre otros. Su catálogo de obras es impresionante y la mayor parte de ella nunca ha sido presentada en Chile. Ella incluye música sinfónica, conciertos para diversos instrumentos, oratorios, cantatas, música de cámara, canciones, obras electroacústicas y un sin fin de cosas más. Tal vez ahora con su muerte, las instituciones nacionales puedan hacerle justicia. Es cierto que muy joven, en 1971, se le otorgó el Premio Nacional de Arte, pero el verdadero reconocimiento de un compositor viene del conocimiento y de la difusión de su obra.

Lo veo mirándome fijamente detrás de sus anteojos, siempre serio, expresándome su preocupación por lo que pasaba en Chile, contándome alguna anécdota de sus relaciones con Neruda o hablándome del éxito de alguna de sus obras sin la menor arrogancia, como si se tratara de la cosa más natural del mundo. Parece que su enfermedad fue lenta y dolorosa. Sé que la llevó con la serenidad del hombre sabio que siempre él fue. Su historia se cruzó un momento con la nuestra y de ese cruce quedaron en nuestra alma destellos de luz que difícilmente se apagarán. Aunque nuestro arte haya agregado solo un granito de arena a la grandeza de su obra, eso nos llenará siempre el corazón de orgullo, de alegría y de gratitud. Por eso es con cariño y admiración que hoy día lo despedimos. Amigo Gustavo: como es el caso de todo gran artista, tu obra sobrevivirá a tu paso por la tierra. Esa es la única eternidad a la que aspirabas. Dejas nueva belleza en este mundo que abandonas. Fuiste profundamente solidario con los dolores de tu pueblo. Eso justifica ampliamente tu vida. Nosotros no te olvidaremos y esperamos que el resto de los chilenos tampoco. Hasta siempre.

Posteado por: quilapayun | 22 Diciembre 2009

Festival de Olmué ficha a Sabina y Quilapayún

Por Alejandro Tala / La Nación

El Patagual se vestirá de fiesta los días 22, 23 y 24 de enero. Sabina tocará el último día y el 26 en el Espacio Riesco, el español está promocionando su último disco “Vinagre y rosas”.

En alza. Como todos los años, Olmué calentó la parrilla de enero. Con menos presupuesto que el certamen de Viña del Mar pero con bastante más astucia programática, este festival crece cada año sin perder en raíces y contemplando además artistas internacionales de categoría. Quizás algo que debería considerar la producción de Viña del Mar, porque un artista no depende necesariamente de la coyuntura de su disco, un buen artista es artista hasta el día que baje del escenario. Lo demostraron con Feliciano. Pero Viña se equivoca y trae a gente como Reik, banda con fecha de vencimiento.

Olmué, en tanto, ha decidido no realizar competencia para celebrar el bicentenario. Prefirió, en cambio, la realización de homenajes a los grandes compositores de la música nacional. Víctor Jara, Violeta Parra, Francisco Flores del Campo, Nicanor Molinare, Jaime Atria y otros fundamentales de la música local, serán recordados por algunos de sus pares actuales. Y si los homenajeados son diversos, los interpretes aún más. Desde Los Quincheros a Alexis Venegas, pasando por Los Huasos de Algarrobal, los hermanos Coulon (de Inti Illimani), Ángel Parra y Las Cuatro Brujas.

En el plano del espectáculo los fichajes son igualmente interesantes. Joaquín Sabina es la gran carta que el día 24 de enero viene a presentar “Vinagre y Rosas”, su más reciente producción que no ha sido muy bien recibida en España pero que el público chileno todavía no conoce en vivo (además seguro que repasará su historia).

En el humor, sin embargo, no hay jugadas muy atrevidas. Dino Gordillo intentará repetir el éxito conseguido anteriormente y La Rupertina… quién sabe.

De la música local destaca la presentación de Quilapayún, el grupo de Concepción y radicado en México Los Bunkers, Los Trukeros y el hasta hoy inigualable Zalo Reyes. De Argentina, la cantante Soledad saldrá a escena y el resucitado sound de Ráfaga también tendrá un lugar en la medialuna. El romanticismo lo subirá a escena el efectivo repertorio de Natalino y en el baile, la incombustible historia de la Sonora Tommy Rey.

Posteado por: quilapayun | 12 Octubre 2009

QUILAPAYUN: Recuento del Camino Recorrido

RECUENTO DEL CAMINO RECORRIDO

Foto: Natalia Cea

Por Hernán Gómez

Amigas y amigos del Quilapayún,

Vamos caminando, casi sin darnos cuenta, por los cuarenta y cinco años de carrera del conjunto.

Es el momento de agradecer a todos ustedes, público, artistas, productores, colaboradores y a quienes en todas las latitudes nos han apoyado estos últimos años en nuestro combate contra el olvido y la distorsión.

Gracias a ustedes hemos reanudado lazos que parecían rotos y recomenzado una actividad que en los años noventa y principios de los 2000 estaba por los suelos. Paulatinamente logramos corregir ese estado de cosas. En efecto, la realidad es que un año después de septiembre del 2003, ya habíamos dado tantos conciertos como en los diez años precedentes.

Ese año, nos reencontramos los de siempre, inaugurando en Santiago el concierto en homenaje al Presidente Allende, ante más de 30 mil personas. A esta presentación le siguieron conciertos en Chile, Inglaterra y Ecuador. De las presentaciones en Santiago se editaría posteriormente el primer DVD del conjunto, “El Reencuentro”.

El 2004 volvemos a Quito y a Chile, donde nos reunimos con nuestros hermanos del Inti-Illimani históricos en 3 maratónicas jornadas en el Estadio Víctor Jara, del cual editaríamos más tarde el DVD “INTI+QUILA, Música en la Memoria”.

En 2005 celebramos nuestro 40 aniversario con espectáculos en distintos países de Sudamérica y Europa. En París actuamos a tablero vuelto en el Trianon junto al Inti-Illimani Histórico. Esto, después de quince años de ausencia de los escenarios parisinos.

El 2006, reincidimos en París, con la Cantata Santa María: dos días en la Cigale con Daniel Mesguich. También es el año de nuestro regreso a España, actuando en Fuentevaqueros, para un homenaje al poeta García Lorca.

2007 fue el año del centenario de la masacre de Iquique. 2 memorables giras por Chile junto las orquestas juveniles interpretando la Cantata Popular Santa María de Iquique. Es precisamente Iquique, la ciudad que nos distingue a través de su alcaldesa y regidores. También giramos por Canadá con éxito, después de más de veinte años.

También editamos el CD “Siempre”, un título que resume nuestro espíritu y compromiso.

El 2008 volvemos plenamente a Francia, con una gira por el sur oeste. Destacamos también el reencuentro emotivo y popular con el México de Tlatelolco, de Hiquingari y la Quilapayunia, como también la vuelta a Zaragoza y Barcelona gracias a Marcial y Lourdes Mira. Esto es significativo porque después de un largo apagón en España, el prestigioso Periódico de Catalunya anunció nuestro espectáculo de Barcelona como el regreso del “Quilapayún auténtico” y el concierto fue un éxito. Anduvimos en Palestina, Suecia y Nicaragua, finalmente clausuramos el año en el Folies Bergère de Paris con los Intis y Paco Ibañez en el marco del Festival Salvador Allende.

Así mismo, 2009 ha sido abundante en emociones y contrastes. Comenzamos en Tarragona y Cataluña. Pocos días después cantábamos en Mendoza y en seguida en el estudio de Eduardo Vergara en Santiago grabando el disco “Solistas”. Nuestras últimas actuaciones en Chile, Finlandia y Francia, confirman en este año una actividad que sin ser intensa, demuestra un interés renovado por el Quilapayún.

En efecto, la gira del 2009 por Chile fue un éxito de público y de crítica. El espectáculo “Homenaje a Víctor Jara”, que preparáramos con el respeto y dedicación que su memoria merece, nos conmovió a todos, a ustedes y a nosotros. Todos juntos volvimos a revivir años significativos a través de algunas de sus canciones que han adquirido una nueva estatura, demostrando que Víctor era un gran artista, cuya obra trasciende más allá de su ausencia. Un DVD grabado en el concierto del Teletón, será el testimonio único de estas jornadas.

Finlandia nos dio un espaldarazo, en una sala repleta de un público caluroso. Helsinki nos hizo recordar nuestros primeros años de exilio y nos reunió una vez más, después de 24 años con esos excelentes cantantes y músicos que son Marty, Pekka, Sinikka y Monna; los “Agit Prop”, sin olvidar a Ero Ojanen fabuloso pianista y Kay Sidenius insigne compositor quien vino a vernos a pesar de una salud precaria.

Ricardo Venegas e Ismael Oddó, durante el concierto en el Chatelet, Septiembre-2009

Foto: Valerie Mullier

El concierto del Châtelet nos impactó por la calidad de la respuesta del público parisino. Fue muy emocionante, al final la gente no quería que dejáramos el escenario y unas cien personas nos esperaron a la salida del teatro para conversar con nosotros, entre ellos varios periodistas. Estas muestras de simpatía me hicieron recordar el Bobino de Paris, es decir nuestros mejores años en Francia.

Les contaremos que en París, para el 2010, productores y asociaciones nos están preparando un tinglado, con la participación de otros artistas. Todo esto se agrega a la salida del CD “Solistas” que no tardará en aparecer en las tiendas de Santiago. México está nuevamente en la mira y por supuesto también Chile. A los buenos resultados se agregan buenos augurios que ojalá se cumplan.

Pero nos hace falta el Willy, quien si fuera aún de este mundo estaría como nosotros, feliz de este recuento. Le debemos una canción y mucho más de eso al Willy. En el nuevo CD “Solistas”, hay un tango en su homenaje, compuesto por Ismael y Eduardo, interpretado por Carlos como solista.

Igualmente antes de fines de año el DVD del homenaje a Víctor debería quedar listo.

Reciban un fraternal saludo del Quilapayún de siempre.

Hernán Gómez

Paris, 10 de octubre de 2009.

Posteado por: quilapayun | 8 Octubre 2009

Quilapayún vuelve a las esquinas con “SOLISTAS”

Quilapayun en las esquinas

Quilapayun en las esquinas

La Nación

Por Sergio Benavides T.
Jueves 8 de octubre de 2009
 

¿Imagina usted un disco de Quilapayún con bases hip hoperas? El conjunto liderado por Eduardo Carrasco se chasconeó y sale al barrio con una producción de solistas donde Jimmy Fernández rapea versos de “El pueblo unido”, así como Julio Numhauser le pone voz a su “Todo cambia”.

Julio Numhauser le pone voz a su “Todo cambia”, regresando a Quilapayún después de 40 años. “No somos sombras que se diluyen detrás del nombre ‘Quilapayún’, somos personas irreemplazables que se han agrupado para construir el sonido característico de este grupo”, dice Eduardo Carrasco.

Es un disco de solistas. Pero solistas en un reencuentro. Julio Numhauser y Julio Carrasco, cofundadores de Quilapayún, vuelven a poner su voz. También Ismael Oddó, hijo del asesinado Willy, pone el alma. Si bien no existe una unión temática en el trabajo, sí hay una intención unitaria que busca reivindicar “que no somos sombras que se diluyen detrás del nombre ‘Quilapayún’, somos personas irreemplazables que se han agrupado para construir el sonido característico de este grupo, y una propuesta política, ética y artística expuesta en su historia y apoyada en ella”.

Un manifiesto que según explica Eduardo Carrasco, también tiene relación con lo que se supuso como una división del grupo. “Si tiene que ver con el conflicto con esa gente se debió también a que Quilapayún era visto como un puro nombre emblemático. Y por eso reivindicamos a los individuos que hay detrás del grupo. Somos las mismas personas, y siempre hemos estado ahí”, explica.

“COMPLETAMENTE FALSO”

Entre Francia y Santiago se grabaron las pistas para “Solistas” (Warner, 2009), donde el repertorio va desde “Todo cambia” a “Canción del Ché”, con versión rapeada de la mano de Jimmy Fernández. Y entre medio hay una reivindicación a la “cueca más pituca” (“Cuecas cuicas”) donde se habla de Miguel Ángel y Rafael. Se suma además el folclor cubano y una canción llamada “El padre eterno”, que reivindica la lucha de los padres en la desigualdad de derechos con respecto a las madres.

-La salida de esta versión de “Todo cambia” coincidió con la muerte de Mercedes Sosa…
-Hace tiempo que queríamos volver a cantar con los Julios (Carrasco y Numhauser) y Miguel Zabaleta hizo un arreglo. Queríamos cantar algo que perteneciera a Julio Numhauser, y esa canción ha trascendido.

-¿Es cierto que hubo problemas cuando en los ‘70 Numhauser encabezó la IRT y quería grabar grupos rock y tu no querías por encontrarlos de corte imperialista?
-Es un cuento absolutamente falso. De hecho yo era amigo de Los Blops, estudiábamos juntos y hacíamos Jam sessions de música extraordinaria. Recuerdo noches que tocábamos con Pedro Green y con Orrego. Formidable. Éramos cercanos. Incluso teníamos admiración por Los Beatles. Y cuando Víctor Jara fue a Londres, él nos trajo de regalo un poster individual de cada uno de Los Beatles.

-¿Por qué el rap, las bases?
-En los conciertos en el Víctor Jara cantamos una versión de “Hasta siempre comandante” que tenía a Jimmy Fernández. Al principio estábamos recelosos, pero cuando salimos al escenario y él comenzó a rapear el estadio se encendió. Y descubrimos que podíamos hacerlo. La verdad es que el trabajo es fundamentalmente del productor… Eso nos enseñó montones de cosas que usamos en otras canciones del disco como en la “Cumbia Inka”, donde tomamos elementos que venían de Francia y la armamos acá. Es una mezcla de Quilapayún antiguo y otro más moderno.

-¿Pero el repertorio es emblemático como los antiguos?
-Fuimos descubriendo canciones, un vínculo profundo con Osvaldo Torres, por ejemplo. Siempre hemos admirado su obra como compositor. Entonces está la cumbia Inka. Un homenaje a Willy en tango que canta su hijo. También el Manifiesto de Víctor en una interpretación que a mí me encanta. Lo que quisimos hacer es volver a una música más popular, más cercana.

-¿Por qué?
-Estuvimos sometidos a exigencias artísticas muy sofisticada por el medio francés. Fue importante para nosotros porque nos hizo dar un giro a otro tipo de música, que nos gustó mucho, pero que no tiene mucho sentido en Chile. El lazo con la palabra acá es evidente, por lo tanto quisimos basar nuestra música mucho más en el mensaje y la emotividad. Y ahora estamos buscando eso.

-Colaboró mucha gente en el disco, entre ellos Inti histórico ¿porqué no el otro?
-…Hay mucha gente en este disco… qué mejor que tocar una cueca en piano con Camilo Salinas. Lo otro, es que se ha producido algo especial en el último tiempo, se ha dado mucha integración entre Inti Illimani histórico y Quilapayún. Nunca fuimos muy amigos de los Coulon, nuestra amistad siempre fue el lado de (Horacio) Durán y con Horacio Salinas hemos escritos canciones.

Posteado por: quilapayun | 5 Octubre 2009

A Mercedes Sosa…

 

Mercedes Sosa

Mercedes Sosa

A Mercedes Sosa

Te fuiste Mercedes,
y es doloroso,
a sabiendas que todo se termina,
sigue siendo doloroso
aunque le repiense
es doloroso
dejarás mucho silencio
Mercedes
mucho

a pesar que te escucharemos
siempre
y que tu voz se quedó en la memoria
en el espacio, la tierra, el continente
que nos uniste con ello
habrá silencio

Estamos esperándola todos
si todos lo sabemos
pero cuando llega
sorprende agobia
azota desola
ahora Mercedes
sin tu voz  y con tu ausencia
nos quedaremos mudos.
en el luto
en el luto
en el luto                        

Guillermo García Campos

Octubre de 2009 

Posteado por: quilapayun | 19 Septiembre 2009

Quilapayún bajo la mirada de Valerie..

Valerie Mullier, una incondicional amiga francesa de los Quilapayún, los ha estado siguiendo en varios escenarios de Europa en los últimos años. Parte de su trabajo ha quedado plasamado a modo de reseña en la página del conjunto (www.quilapayun.com). Sin embargo, mucho de ese material no ha tenido cabida por espacio o por falta de tiempo.

Las siguientes fotos son entonces, una pequeña muestra de lo que Valerie con mucho esfuerzo ha ido capturando, ya sea en las fiestas chilenas de Savigny-Le-Temple, en Barcelona, París o Monguyon.

 

 

 

Posteado por: quilapayun | 15 Agosto 2009

QUILAPAYÚN: “Gira de homenaje a Víctor Jara”

QUILAPAYÚN: Gira de homenaje a Víctor Jara

Diario El Mercurio, Chile. Agosto de 2009

M. C.

Todo partió en Valparaíso, contó Eduardo Carrasco, el líder de Quilapayún, el jueves por la noche en el Teatro Municipal del puerto. Con la sala repleta, el histórico miembro de uno de los emblemas de La Nueva Canción Chilena recordó que el grupo debutó en vivo en la sede porteña de la Universidad de Chile en 1966. La jornada los marcaría no sólo por el sentido inherente de la primera vez, sino porque entre el público se encontraba Víctor Jara.

Tras conversar y brindar con vino, el artista se convirtió en su mentor artístico. 43 años después, Quilapayún eligió el puerto para iniciar la gira que cierra en Santiago el 29 de agosto, en homenaje al trascendental artista asesinado en 1973.

Este periplo, marcado además por el reciente fallo en París que zanjó el uso del nombre para la facción chilena de Quilapayún, es un montaje con dos capítulos. Primero las canciones más significativas de Jara según el conjunto, y luego los clásicos del grupo. La contundencia del espectáculo es total, pero el tributo es el segmento que destaca.

Para un conglomerado artístico de estética dramática y discursiva como Quilapayún, resultaron claves las anécdotas que introdujeron varios temas, entre ellas la génesis de canciones monumentales como “Te recuerdo Amanda”, escrita por Jara mientras estudiaba teatro en Londres.

Las voces épicas características de Quilapayún, multiplicadas en el monumental recinto porteño, conmocionaron al turno de “Manifiesto”, “El aparecido” y “Plegaria a un labrador”. Fueron aplaudidas por la interpretación magnífica de un material artístico que traspasa banderas políticas. Las canciones de Víctor Jara, reconocidas en todo el mundo, son un patrimonio de la humanidad que esta gira enaltece.

Posteado por: quilapayun | 20 Junio 2009

Invitación: Homenaje de Barcelona a Quilapayun

Afiche Promocional Quilapayun en Barcelona, 1974

A los amigos de Quilapayun
Un grupo de personas estamos organizando el HOMENAJE DE BARCELONA A QUILAPAYUN titulado: “QUILAPAYUN.BCN 1974 – 2009

Os invitamos a todos a apoyar la iniciativa escribiendo y dando apoyo a  quilapayun.bcn@gmail.com

Gracias, a todos se respondera y constaran su apoyos publicamente. Ayudanos a dar a conocer este homenaje en los 35 años de su primera actuacion en España en Barcelona 1974.

Gracias a todos por vuestra colaboación
Saludos cordiales
Jose Luis Vergara

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